Coaching para líderes

Estamos convencidos de que el desempeño de sus líderes y equipos es posible si se basa en:

  • Una organización adecuada,
  • Una visión y una estrategia sólidas,
  • Hombres y mujeres competentes, a quienes les interesa su propio desarrollo, su liderazgo, sus propios equipos y las interacciones estructurantes dentro del sistema.

Los líderes tienen una función primordial, puesto que de su propio éxito depende el de su organización y el de las personas que la componen. Sus fallas repercuten seriamente en la empresa, en sus colaboradores y en las demás partes involucradas.

Este coaching permite tomar distancia con respecto a sus problemáticas, vinculadas a su rol o a una transición crítica, para reforzar su influencia sobre su ecosistema y ampliar el impacto de su transformación.

Para el cliente, lo esencial es desarrollar todo su potencial y superar los obstáculos. El cliente ya conoce sus capacidades y su voluntad es ir más lejos. Para ello, le hace falta un coach con una postura específica que no represente un factor limitante.

Supervision de coach

Ejemplos de problemáticas a las que nos enfrentamos durante nuestras intervenciones:

  • Juegos de poder
  • Adaptación a situaciones complejas
  • Decisiones difíciles, gestión de tensiones y arbitrajes
  • Toma de distancia
  • Mantenimiento del vínculo con los equipos
  • Soledad del líder
  • Periodo de transición profesional: toma de puesto, mutación, elección de carrera, expatriación, repatriación, reorganización, fusión y adquisición
  • Utilización de la intuición

Las modalidades prácticas del coaching para líderes son las mismas que las de las intervenciones individuales. 

Las especificidades del enfoque del coaching para líderes

Lo que caracteriza al que llega a la cima es un sentido agudo de lo humano. Probablemente, haya tenido que hacer el duelo de la competencia técnica y el de la familiaridad con un campo de actividad para perfeccionarse en esa nueva aptitud, la de dirigir, que comporta une fuerte orientación hacia la relación humana.

Escoger a las buenas personas, encontrar en ellas una buena modalidad de trabajo es esencial para el oficio. Además, hay que abandonar el placer de la acción inmediata para privilegiar una postura más ponderada y orientada al largo plazo, teniendo en cuenta la complejidad de la organización.

Además, debido a la internacionalización de las operaciones industriales, el ejecutivo está destinado, por naturaleza, a estar en contacto con otras culturas, e incluso a aculturarse profundamente.

Por último, hay que tener en cuenta que el ejecutivo no sólo se representa a sí mismo, sino a la entidad que dirige. Sus subordinados colaboran con él, pero también sirven a la entidad con sus objetivos, cultura y… defectos.

Frente a tal nivel de competencia, éxito y responsabilidades, el coach está expuesto a diversos peligros:

  • Puede tener dificultades para entrar en la lógica de su cliente. El directivo considera que hay que saber sacrificar una parte para salvar el todo. Despedir o apartar de un puesto forman parte de los actos necesarios y esto puede desestabilizar los valores del coach.
  • Las supervisiones muestran claramente que el poder del directivo puede provocar sentimientos de envidia en el coach. Esta relación de contratransferencia, muy característica, está menos presente en los coachs que también han ocupado cargos directivos. 
  • El poder utilizado de manera abusiva, en la realidad o en apariencia, puede provocar indignación en el coach, o incluso una actitud de rechazo. La experiencia compartida favorece la comprensión de las limitaciones del puesto y distinguir una decisión con conocimiento.
  • A veces, el poder del directivo provoca una admiración o sumisión excesiva en el coach que solo sabe trabajar estableciendo una relación de seducción o adulación.
  • Por último, el coach, cuya especialidad es lo humano, puede sentirse desbordado por la comprensión intuitiva y profunda de lo humano que tiene su cliente. Los conocimientos, las técnicas y las herramientas del coach pueden oponerse a una competencia adquirida a través de la experiencia. Algunos coachs sienten que compiten en ese terreno.

Queda claro la importancia de la experiencia del poder por parte del coach. Sin ella, el coach corre el riesgo de quedarse fuera del mundo del cliente, pero esta experiencia le permite comprender lo que representa: “¿Se libera de la alegría o de la servidumbre del poder?” “¿Lo lamenta?”

Fuente: Michel MORAL, Les outils du coach (Las herramientas del coach)